(Leído en el funeral de nuestro compañero, amigo y hermano Fernando Bin
27 febrero de 2006. Hasta siempre Fer!!!)
ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío se me ha muerto como el rayo, Ramón Sijé, a quien tanto quería.) Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas,compañero del alma tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas,y órganos mi dolor sin instrumentos,a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler, me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida,un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida,lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos,y sin calor de nadie y sin consuelo voyde mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo,temprano madrugó la madrugada,temprano está rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras,rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta. ",1]
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Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler, me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida,un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,y sin calor de nadie y sin consuelo voyde mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,temprano madrugó la madrugada,temprano está rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras,rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calaveray desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera,por los altos andamios de las florespajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejasde los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejasy tu sangre se irá a cada lado, disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado,llama a un campo de almendras espumosas,mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Miguel Hernández",1]
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Quiero escarbar la tierra con los dientes,quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calaveray desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera,por los altos andamios de las florespajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejasde los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejasy tu sangre se irá a cada lado, disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,llama a un campo de almendras espumosas,mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Miguel Hernández
27 febrero de 2006. Hasta siempre Fer!!!)
ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío se me ha muerto como el rayo, Ramón Sijé, a quien tanto quería.) Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas,compañero del alma tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas,y órganos mi dolor sin instrumentos,a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler, me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida,un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida,lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos,y sin calor de nadie y sin consuelo voyde mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo,temprano madrugó la madrugada,temprano está rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras,rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta. ",1]
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Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler, me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida,un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,y sin calor de nadie y sin consuelo voyde mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,temprano madrugó la madrugada,temprano está rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras,rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calaveray desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera,por los altos andamios de las florespajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejasde los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejasy tu sangre se irá a cada lado, disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado,llama a un campo de almendras espumosas,mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Miguel Hernández",1]
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Quiero escarbar la tierra con los dientes,quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calaveray desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera,por los altos andamios de las florespajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejasde los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejasy tu sangre se irá a cada lado, disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,llama a un campo de almendras espumosas,mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Miguel Hernández
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