Urtubey, uno de los candidatos de Kirchner en Salta (el otro es Romero), está empeñado en dejar asentado que dejó el romerismo hace más de una década. Cree que esta sería la "prueba de ADN" que demostraría que es capaz de revertir la enorme hipoteca social que deja Romero.
Pero Romero no subió en el '97 sino en el '95. De inmediato dictó centenares de decretos que impusieron 5.000 despidos, las privatizaciones de todos los servicios y del banco provincial (a favor del Macro), una reforma negrera del Estatuto del Docente, incluso una Ley de Educación que impuso por decreto de necesidad y urgencia, la disolución del Consejo de Educación, la eliminación del sistema jubilatorio provincial, etc, etc. Los mayores negociados romeristas datan de esta época por ejemplo, la manipulación de los bonos de la deuda pública. Los decretos que posibilitaron esta verdadera 'romería' de estafas llevan la firma del "joven Juan Manuel Urtubey", en su calidad de secretario general de la Gobernación.
Cuando deja el Ejecutivo para pasar a ser primero diputado provincial y luego diputado nacional, se convierte en pieza clave de la política de Romero: es el autor de la ley de contravenciones policiales que ha permitido a Romero gobernar por medio de un virtual estado de sitio. También escribió un libro (con prólogo de Romero) que presentaba a la Salta de los "ajustes" y las privatizaciones como un modelo de progreso y desarrollo para el país. Hasta hace apenas unos meses afirmaba que era romerista en Salta y kirchnerista en la política nacional... Lo sigue siendo.
Claro que el empeño de Urtubey en inventarse una nueva historia obedece al afán de presentarse como un candidato a gobernador que tiene una "agenda social". Esa "agenda" se limita por el momento a hablar de la carrera docente, de la entrega de un libro de texto para cada alumno de la escuela pública y de blanquear los salarios de los docentes, aunque no de aumentarlos. El blanqueo lo promete en cuotas. Al "joven" Urtubey le falta audacia hasta para prometer.
Lo mismo pasa con la salud: promete renegociar los contratos de gerenciamiento privado de la salud, no su reestatización, lo mismo para todos los servicios privatizados. Como también añade que se trataría de la misma política "renegociadora" de Kirchner, quiere decir que se vienen los subsidios para los privatizadores.
Urtubey sale a dibujar una historia trucha enteramente gratuita, porque su orientación política no revierte nada de lo que se hizo con su firma en el pasado.
Además, Urtubey tampoco tiene vergüenza: luego de servir durante más de una década como cortesano del gobierno responsable de la masacre del año 2000 en Mosconi, en un reciente discurso, el 29 de mayo, se reivindicó "heredero" del Cordobazo.
En Argentina hoy hay piedra libre para cualquier cosa.
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