DEL HOSPITAL FRANCÉS A SAN VICENTE
Después del Argentinazo, la consigna que unió a la burguesía argentina fue reconstruir la política. Fue la consigna común de oficialistas y de opositores. O sea, eliminar el protagonismo popular en las calles y en las luchas, y recuperar poder para las instituciones. Borrar de la memoria colectiva la consigna que se vayan todos y reestablecer, bajo la hoja de parra de la Constitución, el manejo arbitrario del Estado por parte de los políticos patronales. Se dio incluso la orden de retomar el espacio público. Para eso se enrejaron los parques y se establecieron las gallery nights; la cultura con tarjeta de crédito debía reemplazar al piquete y el negocio del espectáculo al de las fábricas recuperadas. El resultado está a la vista. Cromañón y la impunidad para sus responsables políticos. Gendarmería para los petroleros de Las Heras, en Santa Cruz. Paliza a los docentes de Neuquén, en Rincón de los Sauces, a cargo de una patota de la burocracia sindical. Agresión de un servicio de seguridad de la burocracia, de la Facultad de Psicología, contra los estudiantes de la Fuba en las escalinatas de Medicina (en este caso apañada por la camarilla profesoral de la Universidad). Asalto de barrabravas contra los luchadores del Hospital Francés, también apañados, esta vez por la Jefatura de Gabinete. La reconstrucción de la política resultó ser la vía libre a las patotas y a las camarillas. La oposición civilizada hizo causa común con los patoteros, porque repudió a los petroleros santacruceños, a los docentes huelguistas neuquinos, a los estudiantes de la Fuba y a la ocupación del Hospital Francés por sus trabajadores. Ojo al piojo, porque tanto el gobierno como la oposición han comenzado a atacar con mayor virulencia a los ambientalistas de Gualeguaychú y de Colón. Mientras tanto, Julio López, secuestrado por una patota ligada a los aparatos de espionaje y de represión del Estado, sigue sin aparecer. Esos aparatos estatales también son un patota, que el gobierno y la oposición se niegan a desmantelar. En San Vicente, a Kirchner le pagaron con su propia moneda; la reconstrucción de la política mostró su verdadero rostro. La borocotización sólo atrapa lealtades dudosas y momentáneas. Hay una guerra abierta por espacios de poder en todo el país provincias y municipios. La reconstrucción de la política ha producido un gobierno de camarillas y una guerra de camarillas. En este panorama, los obreros tenemos una responsabilidad especial: sacarnos de encima a la burocracia sindical, que es una carga cada vez más insoportable sobre nuestras espaldas. Una burocracia sindical patotera, desprestigiada y usurpadora es una amenaza constante contra nuestros derechos y contra nuestra capacidad de lucha, y un instrumento de extorsión de los patrones y el Estado. Pongamos el mayor empeño en organizar una nueva dirección del movimiento obrero. PARTIDO OBRERO
Después del Argentinazo, la consigna que unió a la burguesía argentina fue reconstruir la política.Fue la consigna común de oficialistas y de opositores.O sea, eliminar el protagonismo popular en las calles y en las luchas, y recuperar poder para las instituciones.Borrar de la memoria colectiva la consigna que se vayan todos y reestablecer, bajo la hoja de parra de la Constitución, el manejo arbitrario del Estado por parte de los políticos patronales.Se dio incluso la orden de retomar el espacio público.Para eso se enrejaron los parques y se establecieron las gallery nights; la cultura con tarjeta de crédito debía reemplazar al piquete y el negocio del espectáculo al de las fábricas recuperadas.El resultado está a la vista.Cromañón y la impunidad para sus responsables políticos.Gendarmería para los petroleros de Las Heras, en Santa Cruz.Paliza a los docentes de Neuquén, en Rincón de los Sauces, a cargo de una patota de la burocracia sindical.Agresión de un servicio de seguridad de la burocracia, de la Facultad de Psicología, contra los estudiantes de la Fuba en las escalinatas de Medicina (en este caso apañada por la camarilla profesoral de la Universidad).Asalto de barrabravas contra los luchadores del Hospital Francés, también apañados, esta vez por la Jefatura de Gabinete.La reconstrucción de la política resultó ser la vía libre a las patotas y a las camarillas.La oposición civilizada hizo causa común con los patoteros, porque repudió a los petroleros santacruceños, a los docentes huelguistas neuquinos, a los estudiantes de la Fuba y a la ocupación del Hospital Francés por sus trabajadores.Ojo al piojo, porque tanto el gobierno como la oposición han comenzado a atacar con mayor virulencia a los ambientalistas de Gualeguaychú y de Colón.Mientras tanto, Julio López, secuestrado por una patota ligada a los aparatos de espionaje y de represión del Estado, sigue sin aparecer.Esos aparatos estatales también son un patota, que el gobierno y la oposición se niegan a desmantelar.En San Vicente, a Kirchner le pagaron con su propia moneda; la reconstrucción de la política mostró su verdadero rostro.La borocotización sólo atrapa lealtades dudosas y momentáneas.Hay una guerra abierta por espacios de poder en todo el país provincias y municipios.La reconstrucción de la política ha producido un gobierno de camarillas y una guerra de camarillas.En este panorama, los obreros tenemos una responsabilidad especial: sacarnos de encima a la burocracia sindical, que es una carga cada vez más insoportable sobre nuestras espaldas.Una burocracia sindical patotera, desprestigiada y usurpadora es una amenaza constante contra nuestros derechos y contra nuestra capacidad de lucha, y un instrumento de extorsión de los patrones y el Estado.Pongamos el mayor empeño en organizar una nueva dirección del movimiento obrero.PARTIDO OBRERO
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